¡Ni con agua de Cuenca!

¿Cuántos kilómetros?¿Veintiséis?¿Veintisiete? Más o menos. Y más de mil metros de desnivel. Y más calor, y más viento… Y más cansancio. Mucho más cansancio. Y eso que no he subido al Ori sino que lo he bordeado por su cara sur siguiendo el GR12 y que he llegado al puerto de Larrau muy pronto, sobre la una y algo (también es verdad que me he dado un madrugón).

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Skyline matutina. Al fondo la frontera natural entre Navarra y Aragón.

Por una parte, echo de menos la subida al pico, mucho más bonita que la ruta alternativa. Por otro, hoy no me siento con fuerzas. Imaginarme esos mil metros de desnivel subiendo ininterrumpidamente por una interminable ladera de hierba a pleno sol, y con el viento de hoy, se me hace, nunca mejor dicho, cuesta arriba. No es normal. Sé que las cuestas, por muy duras que sean, se suben. Solo hay que bajar el ritmo. Pero hoy se me hace un mundo. Y después de dos días sintiéndome cansada empiezo a pensar que esta flojera no es normal. 

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El Ori, ya muy cerca, y sí, fastidia tener una carretera al lado.

Con todo eso, no he sido capaz de decidir qué hacer hoy. Hasta dónde llegar. ¿Quedarme en el puerto?¿Bajar desde allí al pueblo (que me bajen)?¿Seguir algo más y acampar donde pueda (o donde me quede sin fuerzas)?¿Bajar a la cabaña de Ardané, el refugio no guardado que supone descender durante una hora para volver a ascenderlo el día siguiente?¿Intentar llegar a Belagua a pesar de los más de treinta kilómetros? Ninguna opción me gusta así que, lo dejo a la providencia…

… providencia que aparece justo en el puerto de Larrau. Allí coincido de nuevo con dos canadienses que conocí ayer y que hacen la misma ruta que yo y que, hablando del calor y la falta de agua, me sugieren que la pida a alguna de las caravanas que se han instalado en el parking del puerto. Yo voy más en la línea de bajar al pueblo pero… en el último momento me dirijo a la única caravana de matrícula española: ¿Perdona, no os sobraría un poco de agua? Sí, claro, ¿cuánta necesitas? Una pareja amabilísima, con dos niños de ojos de un azul extraordinario y que son ¡de Cuenca! El destino, sin duda. ¿Cómo si no podrían ser paisanos los únicos españoles del puerto de Larrau? La charla y el litro y medio de agua de más me animan a seguir.

Y me animan a recordar a Carmen y Mª Jesús, mis amigas conquenses (aunque una de ellas sea de Salamanca), con las que me unen charlas interminables, viajes divertidos y un pasado ya muy lejano de lucha contra el abuso de poder que existió durante años en el conservatorio de Cuenca. Tenemos la suerte de disfrutar de ese tipo de amistad entre personas muy diferentes que se quieren y se admiran sin juzgarse, que se adaptan sin problemas a lo que sea y que, por muchos años que pasen, siempre parece que fue ayer la última vez que hablaron.

Pero más que en recuerdos, el día se me va en incertidumbres. Al final ando mucho y paro, rendida, ante la última cuesta arriba que me separa de mi destino. Allí monto la tienda. Allí me pregunto por qué no tengo hambre y por qué, por mucho líquido que beba quiero más. Me pregunto por qué mi boca está pastosa y las piernas me pesan y me duelen incluso más cuando estoy parada que cuando me muevo. Me pregunto por qué bajo tan bien y por qué subo tan mal (cuando los primeros días no tenía ningún problema). Me pregunto por qué no soy capaz de andar más de una hora seguida (y a veces ni eso).

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Algún punto entre el portillo de Sotalepoa y el de Belai, cerquita de donde duermo esta noche.

Y empiezo a ver peligrar mi empresa de llegar en dos días a Candanchú. Porque con tanta incertidumbre y tanto cansancio, no solo me parece una locura adentrarme mañana en una nueva etapa de calor y de sequía sino que, además, siento que no estoy disfrutando como debiera, como querría. Y eso sí es imperdonable. 

Toca dormir y mañana veremos.

4 pensamientos en “¡Ni con agua de Cuenca!

  1. Me encanta leerte y me encanta que nos recuerdes y aludas a esa amistad también entendida. Ánimo Elisa!!! Lo que nos vamos a reír en nuestro próximo viaje (Oporto,no?). La niña de Cuenca se llama Sara?. Abrazo gigante querida amiga.

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  2. Animo Elisa !!! aquí te esperamos listo para cuidarte y reponerte !!! Un super abrazo desde el Edelweiss Candanchu*** Tu puedes con todo!!! Gracias por compartir tu viajes, disfrutamos muchísimo , para ti esta siendo duro, pero par anosotros tus relatos nos llenas el alma , Un super abrazo !!!!

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