Día 15. Baños de Panticosa-Bujaruelo: Las marmotas del Vignemale.

Pista de bajada a Bujaruelo

Pista de bajada a Bujaruelo

¡Buen tiempo! y ¡Mal de pies! Pagando el exceso de la bajada de ayer que, me acabo de enterar, podría haber evitado quedándome en el refugio que hay al lado de Bachimaña, el embalse que está encima de Baños de Panticosa (unos 800m por encima). Necesito al menos dormir diez horas y unos pies nuevos (Miguel Ángel, ya estás tardando con el kit de pies, que el kit de rodilla nunca llegó).

Aún así, y después de dos horas y media de subida contínua y bastante sosa, comienza una nueva jornada de belleza descomunal inagurada con una aparición repentina: el monstruo el Vignemale (por cierto, este sí es el Vignemale, el del otro día era el Balaitus). 3298m de roca y glaciar delante de mis narices. A sus pies, el valle del Ara, el perfecto valle verde paradisíaco en el que, además, no me encuentro un alma. ¡Todo para mí! Bueno, para mí y para todas las marmotas a las que voy asustando a mi paso y que corren despavoridas a esconderse. Una pena que no se dejen fotografiar (aunque Ramon me ha prometido que en un par de jornadas las encontraré menos tímidas y entonces sí tendré la oportunidad de inmortalizarlas).

El Vignemale desde Brazato

El Vignemale desde Brazato

Lo peor es el ánimo. Pensaba que a estas alturas debería andar como una moto y en vez de eso me veo torpe y pesada. Porque al dolor de pies se añade la pesadez de estómago (¿tantos días de comer diferente?). Me da rabia (ya sé que es una tontería pero me cuesta evitarlo) tardar nueve horas en hacer trayectos que dan como de seis ¡y eso sin casi pararme!. Me da rabia que lo físico siga siendo tan protagonista. Me da rabia sentir que he llegado hasta aquí y que, sin embargo, mi motivación comienza, por primera vez, a decaer. Veremos…

Esta noche, camping. Al lado del puente románico de San Nicolás de Bujaruelo, en el preparque de Ordesa. Un oasis de tranquilidad cuyo restaurante tiene una carta más que apetecible, además de raciones generosas y gente amabilísima. Aquí reencuentro a Natalia y a Richie, una pareja que sigue el GR11 y con la que he coincidido en Candanchú y en Respomuso. La charla fluye más que agradablemente gracias a las experiencias compartidas (¡han pasado por lo mismo que yo!) y además obtengo de ellos valiosos consejos podológicos. ¿Qué más se puede pedir?

Mañana, el cuerpo me pide descanso.

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20 pensamientos en “Día 15. Baños de Panticosa-Bujaruelo: Las marmotas del Vignemale.

  1. Por alusiones: el kit de rodilla no llegó porque…..tu sabes….lo vas dejando….”mañana lo envío”…”la sucursal de correo cerrada por la tarde”…pero nada…que me pongo las pilas y ya te mando el lote completo de kit recambio “cinturapabajo” porque es tontería ahora cambiar por partes pudiendo cambiar todo lo que se conoce como tren inferior. Al loro, que te llega el aviso de tienes un paquete en cualquier momento.
    Por lo demás…ya he enviado por transporte urgente el kit “arribaeseanimoquetupuedesnotemevengasabajoytemandomilesdebesosyabrazos”; asi que…mañana como nueva

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  2. Esos ánimos que no decaigan, Elisa!!! En cualquier caso, piensa siempre que lo que ya llevas es un auténtico logro en todos los sentidos. Saludos a las dormilonas de mi parte 😉

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  3. ¡Me encanta el blog!
    Como mañana pondrás tu body en marcha y te perderemos de nuevo hasta el próximo reencuentro, te iremos siguiendo por aquí.
    Un abrazo también para Amparo del hotel Edelweiss donde nos sentimos como en casa y cogimos fuerzas físicas (y psíquicas) para continuar (¡que tanta falta nos hacía!)
    PD: Para toda la gente que te sigue: ¡¡que hay que ser muy muy valiente para hacer esta aventura que estás haciendo tú sola!! (Aunque no sea una cuestión de valentía y bla, bla, bla 😉)
    ¡Ánimo y buena ruta! (Desde San Nicolás de Bujaruelo)

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    • Muchas gracias Natalia. Ha sido un verdadero placer conoceros y espero que sigáis disfrutando tantísimo del viaje, a pesar de su dureza, como sé que lo hacéis. ¿Cómo ha ido por Ordesa? Un brsazo a los dos!!!!

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  4. Qué bien que sigamos coincidiendo. En este caso, desde el pluviómetro del valle de Ara (cuya cabecera a mí me dejó con la boca abierta) hasta el restaurante del cámping de Bujaruelo, donde ponen muy buenas jarras con limón. ¿Te diste un baño bajo el puente, como parece ser la tradición obligada del peregrino y la necesidad perentoria del veraneante? Yo tampoco.

    Todos admiramos tu valentía, pero no nos coge por sorpresa si poco te conocemos. Así que, después de un descanso, pies recuperados y marmotas listas para silbarte. P´alante, que hay mucha morrena que atravesar y más éxtasis por advenir.

    Espero te sirvan unos besotes sureños cargados de vatios solares. ¡Aúpa, Eli!

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    • Pues no, no me bañé (el desconocimiento de las tradiciones santiagueras) pero sí me remojé los muy doloridos pies. Y ni por esas. El bar, magnífico, no solo por las claras sino por la comida, el desayuno…. Calidad, cantidad y buen precio (y mejor servicio) ¿Sabías que antes era una cabaña de ganaderos? Besos!!!

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  5. Elisa acabo de engancharme a tu aventura. Mucho ánimo y no dejes de pensar en las sienes y sienes de Cruzcampo que caerán a tu regreso. Besos gordos desde la cresta de la f****n ola de calor.

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    • Más que sienes y sienes a este paso van a tener que ser mieles y mieles pero ¿cuál es el problema mientras exista el Coronado? Un beso desde la fresquita (que no la Cruzcampo)!

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