Día 16. Bujaruelo-Gavarnie: De vientos, glaciares y circos.

Puente románico de San Nicolás de Bujaruelo

Puente románico de San Nicolás de Bujaruelo

Vientos, los que me han acompañado durante toda la noche y toda la subida al puerto de Bujaruelo (cuatro horas, a mi paso, de ascenso contínuo); glaciares, los del Taillón y el Vignemale que han surgido repentinamente (y a la vez) de la niebla que ha entrado al relevo del viento; y circos, esta vez solo uno, el de Gavarnie, pero que para mí, desde que lo conocí, vale por todos: El paradigma del circo.

Casi no he dormido. Anoche tuve una animada charla con cuatro ganaderos del Valle del Broto, gracias a los que me enteré de que esos pastos maravillosos que configuran los paradisíacos valles pirenaicos que surgen a partir de los 1500-1800m de altura, son fruto de la quema controlada realizada desde hace siglos y una forma de aprovechamiento sostenible del medio que, según ellos, ni los políticos ni los ecologistas entienden. Después, me encontré la tienda tumbada por el viento y con una piedra encima que algún alma caritativa había puesto. Me tocó pelear con ella para enderezarla y he pasado la noche intranquila y más pendiente de cada nueva ráfaga de viento y de sus posibles efectos nocivos que de relajarme y descansar. Y como el viento no ha parado, por la mañana la subida ha sido épica. Cansada, con el sol del frente (como todas las mañanas), el viento de cara y el frío poniendo también de su parte (y en mi contra). ¡Hasta me he tenido que poner los guantes!

Circo de Gavarnie emergiendo en el camino.

Circo de Gavarnie emergiendo en el camino.

Pero el final no me ha defraudado. Todo lo contrario. Y eso que hoy no me he animado a subir a la famosísima brecha que según la leyenda fue abierta por Roland, el sobrino de Carlomagno, al golpear la roca con su espada tras la batalla de Roncesvalles. Me ha dado pereza y la recompensa de lo ya visto es más que suficiente. Arriba, en el refugio, un sol increíble y la posibilidad de comer disfrutando de la vista del espectacular, anonadante, casi extraterrestre, circo de Gavarnie. Aunque desde allí no se ve la cascada (la segunda más alta de Europa) luego he podido verla, aunque de lejos, a la bajada.

En el refugio de la brecha.

En el refugio de la brecha.

La última vez —la primera— que estuve aquí había muchos menos españoles y mucha más gente. La fila interminable de quienes subían a la brecha era mucho más densa y contínua. Y aún así siempre recordaré esa subida como un poderosísimo punto de inflexión. El deslumbramiento que me produjo la inmensidad de tanta inesperada belleza me cambió el humor y me hizo renacer a la felicidad (a la que también ayudó la conversación que tuve con Merçe en la plataforma del refugio justo antes). Tanto aquella vez como esta, el sol solo apareció in extremis, en el último momento, y supongo que eso lo hace aún más mágico.

La bajada a Gavarnie ha sido solitaria y plácida y ¡una marmota se ha medio dejado fotografiar! Pero a la llegada al pueblo, de nuevo con frío y pensando aprovechar alguna de sus múltiples ofertas hoteleras me he encontrado con que, posiblemente, este sea el peor día del año para encontrar habitación: no solo es verano, no solo es sábado, sino que, del 24 al 31 de julio se celebra la trigésima edición del Festival del Gavarnie. Resultado: de nuevo camping.

Y en el centro, una marmota!

Y en el centro, una marmota!

Todavía queda cumplir la promesa que le hice a Jorge, uno de los ganaderos con los que estuve ayer, de pasarme por el bar Les Glaciers y decirle al dueño que me ponga una cerveza a su cuenta. ¿Tendré el morro de hacerlo? Al menos me iré a cenar allí. Por cierto, el 26 de septiembre es la fiesta de los ganaderos del Valle de Bujaruelo: estáis todos invitados (aunque me da la impresión que el sexo femenino, dada la tasa de despoblación, es especialmente bien recibido).

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8 pensamientos en “Día 16. Bujaruelo-Gavarnie: De vientos, glaciares y circos.

  1. Ufff Elisa…. en tus palabras se ve que ha sido una jornada dura; venga que tu puedes con todos los vientos que te sople Eolo.
    Y…visto tu comentario sobre los ganaderos del Valle de Bujaruelo, el 26 de septiembre, no apareceré por allí porque veo que “es especialmente bien recibido el sexo femenino”, pero eso no excluye que el presidente de la patronal ganadera del valle te abra un chakra a falta de mejores opciones. (jejejeje)

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  2. ¡Qué pasada de entrada y qué bestialidad de fotos! Sí, circo y cascada por excelencia, lo de Gavarnie. Sí, comemundos por excelencia, lo de la Pulla. ¡Ahí va, la hostia!

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  3. Impresionante fotaka la del circo, Elisa. Ya echábamos en falta tus relatos. Me alegra que todo siga viento en popa, aunque con un poco menos de viento tampoco iría mal no?

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