¿Volver a empezar?

Cuatro años después y de nuevo en la casilla de salida. Mañana vuelvo a empezar. Estoy más nerviosa y más tranquila que entonces. Más tranquila porque sé lo que hay por delante, porque sé que ya lo hice una vez, porque mi cuerpo parece recordar la sensación de la mochila aunque no la haya vuelto a cargar desde entonces, porque estoy más en forma que esa primera vez y porque el reto es menos exigente: como mucho la mitad de la kilometrada de entonces. Más nerviosa porque cada vez confío menos en mis pies, no solo por los más de dos años sin caminar por una condriopatía especialmente latosa, sino porque mis metatarsos ya no son lo que eran y tienen la mala costumbre de “gritar” a partir de determinada distancia recorrida. Vamos, que como entonces, y aunque el objetivo es disfrutar, no sé si aguantaré un día, tres, diez o treinta.

Conforme se acerca el momento todo se va poniendo en su sitio. La mente se va calmando y vuelvo a sentir que no hay nada mejor que se pueda hacer sino caminar. Desde que terminé la ruta en 2015 he querido repetirla. Sí, repetirla, si no exactamente igual, casi. ¿Por qué esta obsesión? En gran parte porque, aunque lo recuerdo como una experiencia excepcional, no hubo casi ningún día en que no anduviera preocupada por mil cosas, o que no me perdiera, o que no tuviera algún dolor, molestia o percance. Y tengo la necesidad de vivirlo de otra forma. De darme la oportunidad de disfrutarlo. De convertirlo en algo cotidiano.

Pero también, y cómo no, y puesto que caminar es también mi particular forma de meditar, quiero ver cómo mis pasos recolocan mis pensamientos. Cómo todas las cosas que me han ocurrido en los últimos tiempos dejan de bullir inconexas y rabiosas para encontrar ese lugar ideal en el que observarlas desde fuera, desapasionadamente, pero siendo capaz de encontrarles el sentido o, simplemente, de interiorizar su aceptación, reconciliarme con ellas, dejar que se posen y poder, entonces, decidir qué hacer con ellas.

Quizá es mucho pedir pero creo en la magia del caminante, del camino. Y de momento, y mientras pienso en las mil y una cosas que implica la preparación de un viaje de este tipo, mi mente está, cada vez, más sosegada.

No sé si esta vez escribiré cada día. No sé ni siquiera qué escribiré. Todo está abierto pero tengo la sensación de que sea lo que sea que pase, me sorprenderá, sin duda, para bien.

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12 pensamientos en “¿Volver a empezar?

    • Ya ves, ¡sorpresa! No tengo bastante con una que quiero más :D. Debe ser masoquismo… o pasión (me quedo con lo segundo). Muchos besos a toda la familia!!!

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  1. Mi querida Elisa: Ni idea que lo ponías en práctica…me encanta !!! Ánimo y por favor escribe…que es una forma de vivirlo contigo, de saber de ti y sobretodo de saber que estás bien. Abrazo gigante.

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    • La verdad es que ni yo lo tenía muy claro pero… al final solo es coger la mochila y echar a andar. Y tenía ganas de repetir desde que acabé (como los niños, quiero “otra vuelta”). Gracias por los ánimos y por las palabras y, sobre todo, por estar ahí. Un besazo Carmen!

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