Del refugio de la Restanca a Salardú: la verdadera historia del helicóptero en el Coll de Caldes

El Coll de.Caldes es uno de esos lugares mágicos del Alto Arán. Está a medio camino entre dos refugios, el de la Restanca y el de Colomers y muy cerquita del Montardo, el 3000 que da sombra a Artíes. Hoy (en realidad ayer, porque escribo esto con un día de retraso) ha llegado a él un poco entre disfrutar del paisaje (esa subida desde la Restanca viendo el Estanh deth Cap deth Port cada vez un poco más abajo, un poco más lejos) y un poco pensando en que los refugios, y sobre todo los desayunos en los refugios, son un retroceso a la infancia: platos y vasos de duralex, café o Cola Cao y galletas María.

Y en esas, llego a Caldes, el punto más alto de hoy. Me fastidia un poco encontrar dos señores instalados en él en animada conversación (la que podrían tener en cualquier bar), cuyas mochilas estropean la vista y están junto a lo que parece una especie de lona blanca. En fin, me alejo de ellos, renuncio al vídeo panorámico sin que salgan sus mochilas o la lona y me siento a disfrutar de la vista y a comer algo. y en esas estoy cuando oigo, por detrás, el ruido de un helicóptero, me vuelvo a mirar y…

… y a partir de ahí me veo metida en una película de James Bond. El helicóptero, del que cuelga una cuerda con un gancho, viene directo hacia mí, tanto que llego a pensar que se me viene encima, aterriza a unos ¿cinco, diez metros? (en cualquier caso bastante menos de los quince metros que se supone hay que guardar, como mínimo, de distancia) aunque bueno, más que aterrizar se queda suspendido casi sin tocar tierra. Instintivamente me agacho y desciendo un poco, me cuesta sacar la cámara (el móvil) porque el aire que produce es bestial. Bajo un poco más, me alejo de la mochila, veo que la bolsa con el ipad y mis gafas sale volando ¡horror! ¡agraciadamente viene justo a mis brazos! Los señores cogen sus mochilas, se montan en el bicho y alguien baja de él para sujetar al gancho lo que, ahora lo veo, era una especia de bolsa, no una lona. ¿Qué contiene? Ni idea. Igual que ha venido se aleja. Se acabó.

Esta maravilla es la vista desde el Port de Caldes.

Y digo yo, que sí, que muy chula la experiencia (entre otras cosas porque no salió volando nada más y porque el ipad y las gafas sobrevivieron sin problemas), pero ¿y ese par de descerebrados habita collados no me pudieron avisar de lo que, literalmente, se me venía encima, para que no me pusiera donde me puse? Lo mismo pensaron que un poquito de adrenalina no me vendría mal. Señores, si me leéis, la próxima vez dejad que decida yo solita si quiero tener ese tipo de experiencia justo en uno de los lugares más apacibles y bellos que una pueda soñar.

Después de eso, todo bien. Colomers y bajada a Salardú. Mucho asfalto al final pero un hotel estupendo donde ceno, duermo y desayuno como una auténtica reina. Hotel Lacreu, apuntado.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s