Día 23. Refugio de Conangles (boca sur del tunel de Viella)-Refugio de la Restanca: El Alto Arán.

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Estany de Rius

Estany de Rius

Hoy ha sido la primera de las tres etapas que recorren, de oeste a este, los tres grandes circos lacustres (¿a que suena bien?) que se ocultan en el Alto Arán, al sur del río Garona y al norte de Aigüestortes: el Circ de Rius, el Circ de Colomers y el Circ de Saboredo. La zona está dominada por el impactante perfil del macizo de Besiberri, de afilados dientes de sierra, y meca de montañeros arriesgados.

Con el Besiberri al fondo.

Con el Besiberri al fondo.

Estos días, Ramon camina conmigo. Vamos los dos con mochilones. No queda otro remedio que dormir en tienda porque los refugios de la zona están siempre saturados de gente ya que forman parte del muy concurrido circuito de «Carros de Foc» (nadie sabe de dónde viene el nombre, porque de carros no sé pero de foc —fuego—, aquí, bien poco). Aún así, hoy ya estamos transgrediendo no sé muy bien qué normas porque hemos «plantado» la tienda cerca del refugio de la Restanca después de que nos hayan dicho que solo podemos instalarnos donde no se nos vea (¿?).

Subida a la Restanca

Subida a la Restanca

El primero de los lagos, el Estany de Rius, ya es espectacular. Aparece de repente, rodeado de piedra, con una pequeña isla enmedio, y se diría que va creciendo conforme el camino avanza a su lado. Una pena que el viento y la temperatura nos hayan disuadido de darnos un baño porque es difícil imaginar un lugar más apetecible para hacerlo. Después, hemos dejado de lado el Tòrt de Rius y el Lac de Mar —dos de los mayores lagos de los Pirineos— y hemos seguido el GR11 hasta aquí. Una etapa no muy larga que, salvo por su tramo final (incómodo, vertical y pedregoso), nos ha permitido disfrutar, una vez más, de torrentes, prados, flores y frutos silvestres e incluso de una pequeña playa fluvial en la que hemos podido parar a comer.

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Subida a la Restanca

Ya en la tienda, y a pesar de la pequeñez del espacio, el ruido de la cascada que tenemos justo al lado nos gratifica tanto o más que el saber que nos hemos librado de un dormitorio comunal abarrotado y caluroso en un refugio igualmente saturado en el que no hay apenas espacio para nada y en el que el olor a humanidad se respira ya desde la entrada.

Mañana más.

Día 22. Artiga de Lin-Viella: Malas decisiones

Collado de Horo, desde la Artiga de Lin

Collado de Horo, desde la Artiga de Lin

Malas decisiones que me han traído hasta este valle precioso (y muy turístico) del que no sé muy bien por dónde salir. Porque, en mi forma de ir concretando la ruta casi día a día, no me había fijado en que el siguiente track es dudoso ya que una parte del mismo no coincide con ningún camino de los que aparecen en el mapa. ¡Y estoy ya suficientemente escarmentada como para ponerme a hacer «inventos» a 2500m de altura!

Esta vez, la almohada tampoco ha servido mucho como consejera y he dedicado una buena parte de preciosa mañana a decidir qué hacer. No quiero perder la continuidad. El saber que cada metro, desde Hendaya hasta aquí, ha sido andado, es increiblemente satisfactorio y «engancha». La solución: buscar una ruta alternativa que me lleve a Viella. Y la encuentro en forma de un sendero de «pequeño recorrido» que comienza llevándome, por un bosque, a los Uelhs deth Joeu (ojos del diablo o de Júpiter), la famosa cascada de agua procedente del Aneto.

Uelhs deth Joeu

Uelhs deth Joeu

A partir de ahí, la cosa se complica. El «pequeño recorrido» se convierte en un recorrido interminable, en parte porque no está señalizado (lo que me hace perder muchísimo tiempo comprobando con mapa y GPS que voy bien), y en parte porque parece que quien diseñó los caminos de este valle no conocía sino la línea recta. ¿La prueba? Ayer tuve una bajada infernal, totalmente lineal y vertical con partes de pista embarradas y otras literalmente arrasadas; y lo de hoy, una pista igualmente recta y vertical, con un desnivel de vértigo, parece toda una declaración de intenciones: «a ver quién tiene narices de subir por aquí». ¡Pues yo! ¡Y con mochilón! ¡Que hoy lo he recuperado por voluntad propia para no perder la costumbre!.

Primera marca, tras más de dos horas de recorrido, de señalización del camino.

Primera marca, tras más de dos horas de recorrido, de señalización del camino.

El resultado de tanta improvisación es que, cerca de las cuatro de la tarde, y tras 15km de ruta, me encuentro en lo más alto del valle, muerta de calor y cansancio y consciente de que me quedan otros tantos kilómetros por recorrer antes de llegar a Viella. Claudico por hoy. Sé que suena mal pero cuando las fuezas caen, el orgullo pierde su razón de ser. Así que llego a Viella, sí, pero, para mi vergüenza, ¡en coche!. La otra opción hubiera sido montar la tienda y seguir mañana pero… la promesa de una cama es a veces increíblemente poderosa (¡y más si anuncian tormenta!).

Y para seguir con el desastre, parece, según la gente del país, que la variante del GR que quería tomar mañana y que me llevaría hasta la boca sur del tunel de Viella (a la que podría haber llegado directa desde Benasque) ¡está perdida! Y el caso es que me lo creo, porque a la vista de lo de hoy y de la bajada de ayer me doy cuenta de que el mantenimiento de los caminos no parece una cuestión prioritaria para el Valle de Arán.

Fuente

Fuente

Una pena y una falta de previsión por mi parte que, por primera vez desde Hendaya, hace que pierda mi querida continuidad. Intento evitar pensamientos fundamentalistas y quitarle importancia pero no deja de ser una espinita… Lo superaré (espero).

Día 21. Benasque-Artiga de Lin: Adiós a Aragón.

La Maladeta desde la subida al Puerto de la Picada.

La Maladeta desde la subida al Puerto de la Picada.

Remontando el río Ésera, pasando por los Baños y el Hospital de Benasque y continuando por un hermosísimo valle donde no sólo crecen las frambuesas sino también los arándanos y donde, a medida que se asciende, las vistas de los macizos del Poset y de la Maladeta se vuelven más y más espectáculares, así me he despedido hoy de Aragón para adentrarme en Cataluña por el Valle de Arán.

Camino a Aigualluts

Camino a Aigualluts

Una jornada tranquila. Con pocos montañeros y muchos turistas que aprovechan el autobús que sale desde el Hospital de Benasque y les lleva hasta Aigualluts. Allí, la atracción es ver el lugar donde las aguas que vienen del Aneto son engullidas por la tierra. Desaparecen para ser regurgitadas de nuevo justo donde me encuentro ahora, en el precioso paraje de la Artiga de Lin. Una pena, porque finalmente son aprovechadas por Francia.

Árbol arrancado. Ayer, en el Valle de Estós.

Árbol arrancado. Ayer, en el Valle de Estós.

Desde ayer, voy encontrándome señales de que me encuentro en lo más duro del Pirineo en forma de árboles arrancados y arrastrados ladera abajo por antiguos o recientes aludes. ¡Impresiona imaginar la violencia que tienen que vivir estas montañas en invierno!

Día 20. Viadós-Pla de Senarta: Jerry, frambuesas y ecos de Cap Creus en el ecuador

Poor el Valle de Añes Cruzes

Por el Valle de Añes Cruzes

Aunque siendo fiel a los tracks de la Alta Ruta Pirenaica debería haber llegado al Pla de Senarta (cerquita de Benasque), y con él a las faldas del Aneto, en la etapa 21, el reajuste tras los dos días de lluvia me ha llevado a elegir una ruta alternativa, la del GR11, que esta vez transcurre más al norte, y que tiene por efecto el ahorrarme un día. Eso quiere decir que ¡he llegado a la mitad de mi recorrido y, por fin, empiezo a pensar que lo lograré!

Valle de Estós

Valle de Estós

Hoy, además, ha habido encuentros especiales. Y no me refiero solo a las marmotas ni al sarrio (especie de cievo) que he encontrado justo en el Puerto de Chistau —que también—, sino a dos personas: Jerry, un inglés con el que ya coincidí en la terrorífica etapa entre Iraty y Belagua; y también, y de forma muy especial, un chico (¿por qué no le habré preguntado su nombre?) que ¡venía desde Cap Creus! Me ha parecido una coincidencia maravillosa. Que justo a la mitad de mi recorrido y a la mitad del suyo coincidamos… Ha sido como si nos diéramos el relevo y lo hemos sellado con un hermoso apretón de manos. Un momento emotivo: el final está al alcance.

Cercavcel mirador devlas Gorges Galanas

Cerca del mirador de las Gorges Galanas, en el Valle de Estós.

Pero antes de eso, y antes de disfrutar de una etapa que, sin estar entre las más abruptas y salvajes sí puede ser calificada como una de las más bellas, han sido más de 40km en coche, la mayoría por pista (¡gracias Ramon!), para resituarme de nuevo en Viadós. Después de tanta agua como ha caído, la montaña suda, gotea y resplandece. Aparece surcada por ríos y torrentes en una orgía de agua nada mansa que anima y da vida.

¡Frambuesas!

¡Frambuesas!

Y al final, un atracón de frambuesas. ¿Quien se podría resistir a esas pequeñas y dulces frutas rojas cuando hacen su aparición de forma salvaje y crecen en abundancia al borde del camino? Yo no.

Puente

Puente